mie 1a. Adviento (Id=7)

Antífona de Entrada

Ven, Señor, no tardes, ilumina los secretos de las tinieblas y manifiéstate a todas las naciones.
Véniet Dóminus et non tardábit, et illuminábit abscóndita te­nebrárum, et manifestábit se ad omnes gentes.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Que tu gracia, Señor, prepare nuestros corazones para que, cuando venga Jesucristo, tu Hijo, nos encuentre dignos de sentarnos a su mesa y de recibir de sus propias manos el pan del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Invita el Señor a su banquete y enjuga las lágrimas de todos los rostros

Lectura del libro del profeta Isaías
25, 6-9

En aquel día, el Señor todopoderoso preparará en este monte para todos los pueblos un banquete de exquisitos alimentos, un banquete de buenos vinos, sabrosos alimentos, vinos deliciosos. Y en este monte destruirá el velo que cubre a todos los pueblos, el lienzo que tapa a todas las naciones.
Destruirá la muerte para siempre, secará las lágrimas de todos los rostros, y borrará de la tierra la deshonra de su pueblo -lo ha dicho el Señor-. Aquel día dirán:
"Este es nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación, éste es el Señor en quién confiábamos; alegrémonos y hagamos fiesta pues él nos ha salvado".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 22, 1-3a.3b-4.5.6

Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

El Señor es mi pastor, nada me falta. En prados de hierba fresca me hace descansar; me conduce junto a aguas tranquilas y renueva mis fuerzas.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

Me guía por la senda del bien, haciendo honor a su nombre. Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú estas conmigo; tu vara y tu bastón me dan seguridad.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

Me preparas un banquete para envidia de mis adversarios, perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa está llena.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

Tu amor y tu bondad me acompañan todos los días de mi vida; y habitaré por siempre en la casa del Señor.
Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Inhabitábo in domo Dómini in longitúdinem diérum.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Ya viene el Señor para salvar a su pueblo. Dichosos los que estén preparados para salir a su encuentro.
Ecce véniet Dóminus, ut salvet pópulum suum; beáti qui pa­ráti sunt occúrrere illi.
Aleluya.

Evangelio

Jesús sana a muchos enfermos y multiplica los panes

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
15, 29-37

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, llegó Jesús a la orilla del lago de Galilea; subió a la montaña y se sentó allí. Se le acercó mucha gente trayendo tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y otros muchos enfermos; los pusieron a sus pies y Jesús los curó.
La gente se maravillaba al ver que los lisiados quedaban curados, los ciegos veían, los mudos hablaban y los tullidos caminaban; y se pusieron a alabar al Dios de Israel.
Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
"Siento lástima de esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen nada para comer. No quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen por el camino".
Los discípulos le dijeron:
"¿Dónde vamos a conseguir pan en este lugar despoblado para dar de comer a tanta gente?"
Jesús les preguntó:
"¿Cuántos panes tienen?"
Ellos contestaron:
"Siete, y unos pocos pescados".
Entonces Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces,
dio gracias, los partió y se los iba dando a los discípulos y éstos a la gente.
Todos
comieron hasta hartarse, y con lo que sobró llenaron siete canastos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos, Señor, que este sacrificio, signo de nuestra total entrega a ti, te sea ofrecido
siempre, para que realice la intención que tuviste al instituir este sacramento y lleve a cabo plenamente en nosotros tu salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Las dos venidas de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

He aquí que el Señor vendrá con gran poder e iluminará los ojos de sus siervos.
Ecce Dóminus noster cum virtúte véniet, et illuminábit ócu­los servórum suórum.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Imploramos, Señor, tu misericordia, para que esta comunión que hemos recibido nos prepare a las fiestas que se acercan, purificándonos de todo pecado.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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